- ECO DE LA MAÑANA
Por: Azucena Ponce Figueroa
Cada Mundial me pasa lo mismo. Juro que no soy aficionada al fútbol, apenas y sé el nombre de algunos jugadores mexicanos, mucho menos de los de otros países, pero ahí estoy, feliz cuando juega México, grito el gol, aplaudo, como si entendiera todas las jugadas, celebro y también sufro, soy bastante mala para comprenderlo, sin embargo este año lo he disfrutado como nunca, como si supiera de lo que mis ojos ven, pero juro que mi sentir es sincero y mi apoyo igual, gozo todo ese entusiasmo compartido en redes, la unión de todos, las celebraciones y festejos que tanto nacionales como extranjeros realizan, la facilidad que tenemos para hacer comunidad con personas que apenas acabamos de conocer, sin duda es mi FOMO, pero sí hay algo que lo supera es el “¿Y si, sí?”.
Lo curioso es que no es nueva. La frase ya existía. El Mundial simplemente la puso bajo los reflectores, los mexicanos la hemos dicho desde siempre, y quizá por eso conectó tanto, sin darnos cuenta llevamos años haciéndonos mucho más caso cuando pensamos en todo lo que podría salir mal que cuando imaginamos lo que sí podría pasar.
Vivimos esperando el siguiente lunes para empezar la dieta, el próximo mes para ahorrar, las vacaciones para leer ese libro, el momento perfecto para hacer ejercicio, aprender algo nuevo o retomar un proyecto. No siempre es miedo. Muchas veces es costumbre a posponer. Creemos que mañana tendremos más tiempo, menos flojera, como si la vida, en algún momento, fuera a enviarnos una invitación diciendo que ahora sí llegó el día ideal para comenzar.
Me gusta pensar que el verdadero valor de esta frase no está en prometer que todo saldrá bien. Está en cambiar, aunque sea por un instante la conversación que tenemos con nosotros mismos.
Porque, a veces, eso basta para dejar de aplazar, para hacer hoy lo que llevamos semanas, meses o incluso años diciendo que haremos “después”. No esperemos porras ni escandalo porque los cambios rara vez inician con fuegos artificiales, comienzan con constancia y disciplina, ambas silenciosas pero efectivas.
El Mundial terminará, llegarán otros temas virales y las redes sociales encontrarán una nueva frase para repetir hasta el cansancio. Ojalá esta no se quede únicamente ligada al fútbol. Porque, pensándolo bien, nunca habló solo de un marcador.
Habló de todo aquello que llevamos demasiado tiempo dejando en pausa; de ese pequeño impulso que puede cambiar el rumbo de un día y, con el tiempo, el de una vida. Quizá muchas de las mejores cosas que aún no nos han pasado solo están esperando que, por una vez, nos atrevamos a pensar: ¿Y si, sí?

