- Un parque de economía circular terminó trasladado a Puebla y proyectos solares han enfrentado desistimientos y recursos legales; Julio Menchaca reconoce que falta explicar mejor las inversiones a las comunidades.
Por: Sandra Salazar
Una inversión puede prometer empleos, infraestructura o energía limpia, pero si la comunidad donde pretende instalarse desconoce sus alcances o teme afectaciones, el proyecto puede terminar detenido. Hidalgo ya tiene varios ejemplos.
El gobernador Julio Menchaca Salazar reconoció que la falta de socialización ha sido parte del problema detrás de la resistencia ciudadana a inversiones de gran escala.
“En algunos casos hay una preocupación real de las personas y están en todo su derecho, y en otros ha faltado socializar los proyectos”, señaló.
HIDALGO DIJO NO Y EL PROYECTO SE FUE A PUEBLA
El caso más visible ocurrió con el Parque Ecológico y de Reciclaje de Economía Circular, proyectado para la región de Tula.
Antes de la consulta de diciembre de 2025 ya existían reclamos por falta de información. Incluso ocho regidores de Atitalaquia cuestionaron que el proceso avanzara sin suficiente socialización.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) organizó una consulta entre habitantes de Tula de Allende, Tlaxcoapan y Atitalaquia para decidir sobre el proyecto.
Tras el rechazo, el Gobierno federal decidió sacar la propuesta de Hidalgo y trasladarla a San José Chiapa, Puebla, donde se planteó disponer de 220 hectáreas para desarrollarla.
LA ENERGÍA SOLAR ENFRENTA EL MISMO PROBLEMA
Hidalgo también ha perdido terreno en proyectos fotovoltaicos.
En Singuilucan, la empresa Desarrollos Fotovoltaicos de México del Centro desistió del procedimiento ambiental del Parque Solar Tulancingo, una central proyectada para generar 118 megawatts durante 25 años.
En Tecozautla, habitantes y representantes de la comunidad indígena de San Joaquín promovieron un amparo contra el proyecto FV Tecozautla, al argumentar posibles afectaciones a sus derechos, territorio y entorno comunitario.
INFORMAR ANTES DE INTENTAR CONVENCER
Para Menchaca, estos antecedentes obligan a cambiar la manera en que gobierno y empresas presentan las inversiones a las comunidades.
El mandatario aseguró que se deberá dialogar más con quienes viven alrededor de los proyectos y explicar tanto sus beneficios como sus implicaciones.
También dejó claro que ninguna obra será impuesta contra la voluntad de la población.
El reto para Hidalgo está precisamente ahí: atraer inversiones sin ignorar las preocupaciones de quienes habitan los territorios. Los proyectos pueden representar desarrollo económico, empleos o nuevas fuentes de energía, pero los casos recientes muestran que presentarlos sin información suficiente puede convertir una oportunidad de inversión en un nuevo conflicto social.

