- El creador originario de Cuautepec prepara un títere gigante animatrónico y representará a Hidalgo en una residencia cultural en Los Pinos.
Por: Catalina Martínez
“Si he visto más lejos, es porque me he apoyado en los hombros de gigantes” escribió Isaac Newton; para Emmanuel Alejandro Vega Miramontes de Cuautepec de Hinojosa, representa los importantes logros a los que ha llegado, destacando en Hidalgo y en el país, creando e innovando en el maravilloso mundo de los escenarios y los títeres, empleando alta tecnología.
El licenciado en música con especialidad en composición de 31 años nació en Pachuca, sus orígenes son en Cuautepec, donde llegó siendo un bebe; creció rodeado del escenario, títeres, el sonido, las luces, no se propuso ser titiritero quería ser cocinero o psicólogo: “mis papas (2 destacados artistas), me hicieron que me diera cuenta lo que me encantaba era la música, aunque, como lo dice la mística del teatro, te convoca, te llama y te elige”.
Esta por mostrar un títere gigante animatrónico y asistir como consultor colaborador de creación para hacer un paquete de herramientas pedagógicas de artes en contextos comunitarios, en residencia en CDMX en Los Pinos, por una convocatoria de gobierno federal, y la elección del Centro Estatal de las Artes, va como agente cultural representando a Hidalgo, la próxima semana.
Emmanuel tiene un talento que impresiona, fortalecido en Ars Vita compañía de Títeres fundado por sus padres Lourdes Miramontes y Ricardo Vega, en donde han conjuntado sus mentes maestras y creativas.
En la 22 muestra nacional Torreón, Coahuila, en el Cervantino guanajuatense; ganando Eco Sonoro del CENAR (centro Nacional de Artes), Jóvenes Creadores Nacional Diseños Escénicos y como becario PECDA ((Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico) en Arte Sonoro, el inventor ha puesto en alto el nombre de Cuautepec e Hidalgo.
En entrevista para amhgo MEDIA, el artista hablo de que: “La tecnología, las computadoras que siempre me han encantado, la electrónica, el sonido, la música, los títeres y la escena”, pudo juntar esas disciplinas.
Su primer títere creado fue como mezcla de todo ello: “el primer premio que gané 2022, se estrenó 2023 que se llama “Huracán, gesto sonoro para títeres y teatrino”.
“ES un títere de guante que tiene sensor de movimiento y dispara sonido en tiempo real semejando a la técnica del Mickey Mousing que hacían las caricaturas de la época de los 20’tes.”
“Dije que tal si se puede hacer en vivo”.
Así Emmanuel entro proyecto Plazas Públicas PEC de Hidalgo 25-26 de Arte Sonoro, ideado una compleja y detalla mezcla de técnicas: “el principio es combatir la cosificación de las personas adultas mayores o de edad, porque el movimiento es vida, si uno se queda estático, deja de moverse, trabajar, hacer las cosas nos vamos muriendo poco a poco y vamos cayendo en el olvido”.
“Es un viejito gigante que se tiene que mover muy lento, mientras lo hace empieza a contar cosas, si lo hace rápido es el ritmo al que se va, si se queda quieto se va deteniendo el audio hasta que para por completo”.
“Desarrolle un sistema a través de un procesador, se han grabado historias, anécdotas de personas con sus abuelas y abuelos que va a ir contando con un sensor de movimiento, el punto es que suene como un casete o vinilo que cuando se empezaba a ir más lento se alargaban las palabras y al acelerar se ponía como las ardillitas”.
“La cabeza del títere tiene ojos animatrónicos que parpadean y se mueven, 2 megáfonos que se escuchará a lo lejos compitiendo con el ruido de la calle, mide casi 5 metros de altura”.
Son años de investigación, sin que existan manuales por lo que Emmanuel se adentró en páginas digitales: “hay gente muy generosa que comparte de electrónica, hacer circuitos, también en foros, el conocimiento colectivo, códigos abiertos son de gran ayuda, así se pudo hacer los controladores que suelen ser muy caros, como para hacer mover los brazos, que terminara costando una décima parte”.
Conjuntar y hacerlo funcionar, no ha sido tarea fácil, el artífice y diseñador, cuenta con un gran equipo de trabajo, ahí metido en lo que llama su cubil de creación, en una de las calles de Cuautepec, conjuntando tecnología con el arte milenario titiritero, es un orgullo para la cultura hidalguense.

