- El párroco de La Villita, Tomás Roque Cruz, atribuye la reducción de ceremonias al descenso de la natalidad y a que las familias tienen cada vez menos hijos.
Por José Luis Rico
“¡Ya no hay niños!”, exclamó el párroco de la iglesia de Santa María de Guadalupe La Villita, Tomás Roque Cruz, al explicar la reducción de ceremonias de primera comunión en ese templo y otros de Pachuca.
DISMINUCIÓN DE NATALIDAD
El presbítero se refería a la disminución en las tasas de natalidad que ha experimentado la capital hidalguense desde hace algunas décadas.
FAMILIAS NUMEROSAS
Ya no hay familias numerosas, son menos las bodas religiosas y las escasas parejas que se casan optan por familias muy pequeñas, explicó.
BAJAN BODAS Y PRIMERAS COMUNIONES
“En general han bajado las bodas, no nomás aquí en La Villita. Muchas parejas ya no quieren compromiso inmediato. Las ceremonias de 15 años siguen y las primeras comuniones no es tanto que hayan bajado como tal, sino que ha bajado el número de niños, ¡ya no hay niños!, son pocos”.
SE VA AL SEMINARIO
“Ahora las familias optan por uno o dos niños y listo”, añadió el párroco, quien está por concluir su misión pastoral en la iglesia de Santa María de Guadalupe para ocupar el cargo de orientador espiritual en el Seminario de San José de Tulancingo.
EN TODAS LAS IGLESIAS
“Ya se acabaron las familias grandes y esto se manifiesta aquí y en cualquier iglesia”.

