- El grupo recorrió la Cumbre de los Laureles, Peñas de los Panales, Piedra del Tigre y culminó en Huistongo.
Por: Catalina Martínez
Un espacio más exp0lorando caminando es lo que logró el domingo pasado las Águilas Errantes de Cuautepec de Hinjosa, ahora en las montañas de este territorio de Hidalgo.
La actividad que inicio a las primeras horas del día tuvo como primer punto la Cumbre de los Laureles, el ambiente cambió por completo, entrando en un bosque espeso, húmedo y lleno de vida, rodeados de enormes árboles que parecen llevar generaciones custodiando estos senderos.
Saúl Artegada guía de estas expediciones de senderismos relata: “en medio del bosque encontramos un nacimiento de agua de manantial. El agua brota entre la vegetación y continúa su camino hasta desbordarse en una pequeña cascada de aproximadamente 10 metros de altura. Nos detuvimos un momento para disfrutarla y después seguimos caminando junto al río, entre paisajes que pocas veces imaginamos encontrar tan cerca de casa.”
Más adelante llegamos a las impresionantes Peñas de los Panales y desde ahí comenzó uno de los retos de la jornada: el ascenso hacia la Piedra del Tigre.
Conforme ganábamos altura, el bosque nuevamente nos envolvió hasta que, entre los árboles, apareció frente a nosotros un enorme monolito de roca. Una formación que domina el paisaje y que hizo que todo el esfuerzo del ascenso valiera la pena.
Después de kilómetros de montaña, bosque, agua y roca, culminamos nuestra travesía en la comunidad de Huistongo.
Y algo que queremos destacar es la calidez de su gente; en nuestro paso encontramos personas muy amables y respetuosas que no dejaron de saludarnos y recibirnos con una sonrisa. Esos pequeños encuentros también forman parte de lo que buscamos en Águilas Errantes: no solamente caminar por las comunidades, sino conocerlas, respetarlas y reconocer a las personas que mantienen vivos estos lugares.”

