- La falta de unidades tanto del Tuzobús como del servicio convencional, así como abusos en tarifas de taxis, ponen en predicamento a usuarios que quieren llegar a casa por las noches.
Por Antonio García
En la capital hidalguense, la diferencia entre terminar la jornada o lograr alcanzar el transporte público con diez pesos o desembolsar más de cien por un traslado nocturno depende de un puñado de minutos y de la suerte de encontrar una ruta alimentadora activa.
Para los usuarios y trabajadores de la zona metropolitana de Pachuca que salen pasadas las 22:00 horas, el regreso a casa se convierte en una verdadera carrera contra el reloj por el simple hecho de alcanzar a abordar una unidad antes de que el servicio concluya.
TRAVESÍA EN LA TRONCAL

El trayecto inició a las 22:06 horas en la estación Plaza Juárez. Subir al Sistema de Transporte Metropolitano, antes Tuzobús, en la ruta Troncal Parador 05, cuesta diez pesos. A esa hora, el flujo dentro de la unidad de la ruta paradora es tranquilo; la velocidad constante del carril exclusivo ofrece una sensación inicial de certeza.
El vehículo recorre el bulevar Felipe Ángeles para avanzar hacia la estación Juan C. Doria, el punto estratégico de transferencia para quienes se dirigen a las colonias del sur de la ciudad.
SIN ALIMENTADORAS
La complicación empieza al salir de la estación troncal. Tras descender en Juan C. Doria, la meta era abordar alguna de las rutas alimentadoras que dan servicio en esta estación.
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Sin embargo, en el paradero la espera se extendió sin éxito, al consultar la aplicación móvil del sistema para verificar la aproximación de alguna unidad, la opción de las alimentadoras simplemente ya no aparecía activa. Ninguna de las unidades volvió a pasar.
Ante la falta de alternativas integradas en el paradero, la opción final fue emprender la caminata nocturna sobre la vía pública desde la estación Juan C. Doria hacia la parada indicada en la colonia Rincones del Paraíso, alcanzando el punto de destino a las 22:50 horas, habiendo transcurrido casi una hora desde el abordaje inicial en el centro de la ciudad.

BRECHA TARIFARIA: ABUSO NOCTURNO
El recorrido expone un problema latente en la movilidad urbana de la capital: la dificultad de alcanzar transporte a esas horas y el corte del servicio nocturno dejan completamente desprotegidos a los usuarios.
Cuando las alimentadoras suspenden operaciones o dejan de pasar, el usuario se enfrenta a un dilema financiero severo: caminar a oscuras o someterse a la arbitrariedad del transporte individual. Sin servicio público masivo disponible, los taxis se convierten en la única opción restante.
En este horario, los cien pesos representan apenas una tarifa mínima de arranque. Ante la falta de regulación efectiva y el cobro a discreción de los operadores, el precio se incrementa considerablemente dependiendo de qué tan adentro en la zona sur se ubique el destino y de lo avanzado de la noche.

Esto se traduce en un cobro desproporcionado que supera con facilidad el 900 por ciento de sobrecosto frente a la tarifa oficial de 10 pesos del Tuzobús.
La experiencia abre la interrogante sobre la necesidad urgente de adecuar y expandir los horarios oficiales del sistema Tuzobús para garantizar que la ciudadanía alcance transporte accesible a altas horas de la noche, frenando así el impacto económico que provocan las tarifas abusivas del servicio privado.

