- Claudia Sheinbaum afirmó en múltiples ocasiones que “no había derrame” y que las manchas correspondían a embarcaciones privadas.
Por: Redacción
El Gobierno de México terminó por admitir el derrame petrolero en el Golfo de México, pese a que durante semanas negó públicamente su existencia y aseguró que no había evidencia de una fuga en instalaciones de Pemex. La propia presidenta Claudia Sheinbaum afirmó en múltiples ocasiones que “no había derrame” y que las manchas correspondían a embarcaciones privadas.
La versión oficial cayó cuando nuevos análisis satelitales, bitácoras internas y modelaciones científicas revelaron que sí hubo una fuga en febrero, localizada en un oleoducto del complejo Abkatun-Cantarell, y que esa información fue ocultada por áreas operativas de Pemex.
Tras confirmarse el encubrimiento, el Gobierno separó de su cargo a tres funcionarios clave: el subdirector de Seguridad, Salud y Protección Ambiental; el coordinador de Control Marino; y el líder de Derrames y Residuos.
El reconocimiento llega tarde, luego de que el derrame afectara más de 630 km de litoral, mientras autoridades aseguraban que “las playas estaban limpias” y organizaciones ambientales documentaban lo contrario.

