- Alfareros y vendedores conservan uno de los recuerdos más buscados de la festividad dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles.
Por: Catalina Martínez
La feria dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de la arquidiócesis de Tulancingo, que data de mediados del siglo XVIII, tiene una tradición que perdura hasta hoy en día, gracias a los alfareros y vendedores.
Se trata de los garridos de barro, que es uno de los recuerdos más requeridos y que se regalan como uno de los detalles más bonitos ya que son personalizados.
Aunque a la fecha ya son más genéricos en su dedicatoria, ya que dicen para mi hijo, suegra, hermana etcétera, en diferentes formas y precios que van desde los 20 a 60 pesos.
Algunos de los vendedores que además son alfareros llevan su pincen y pintura blanca y pregunta: ¿Qué nombre le ponemos?

