- El altercado ocurrió frente a medios de comunicación y quedó registrado en video, donde se observan los momentos de tensión entre ambos legisladores.
Por: Redacción
La confrontación política subió de tono en el Senado de la República, donde los diputados Arturo Ávila, de Morena, y Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla, del PRI, protagonizaron un enfrentamiento que terminó entre insultos, empujones y un forcejeo en el Patio del Federalismo.
El incidente ocurrió mientras legisladores discutían sobre las acusaciones de “narcogobierno” y “narcopartido”, además del debate por la supuesta injerencia extranjera en asuntos políticos de México, luego de los recientes viajes del dirigente priista Alejandro Moreno a Estados Unidos.
De acuerdo con reportes sobre el momento, Gutiérrez Mancilla se acercó a Ávila y comenzó el intercambio verbal. El priista lo llamó “vocero del narcopartido”, mientras que el morenista respondió acusándolo de ser “porro” y de actuar por órdenes de su dirigente.
La discusión continuó mientras Ávila intentaba retirarse del lugar. Colaboradores del diputado de Morena intervinieron para evitar que el enfrentamiento escalara, pero Gutiérrez Mancilla continuó siguiéndolo y, en determinado momento, lo tomó del cuello, lo que provocó un nuevo forcejeo.
El altercado ocurrió frente a medios de comunicación y quedó registrado en video, donde se observan los momentos de tensión entre ambos legisladores. El episodio rápidamente comenzó a circular en redes sociales y generó reacciones por el nivel de confrontación entre representantes de dos de las principales fuerzas políticas del país.
Después del enfrentamiento, Gutiérrez Mancilla acusó a Ávila de haberlo amenazado y sostuvo que Morena pretende limitar a la oposición. Por su parte, el intercambio previo había estado marcado por acusaciones relacionadas con posibles vínculos entre políticos y grupos criminales.
La pelea ocurre en un contexto de creciente tensión entre Morena y el PRI, particularmente por el viaje de Alejandro Moreno a Washington y las acusaciones cruzadas sobre intervención extranjera, censura y presuntos vínculos con el crimen organizado.
Una vez más, el debate político abandonó los discursos y terminó en un escenario poco habitual para el Congreso: insultos, empujones y un enfrentamiento físico entre legisladores.

