- Terapeuta presenta en Tulancingo una demostración de sonido con cuencos, mientras expertos cuestionan creencias sobre su composición y efectos energéticos.
Catalina Martínez
Los cuencos tibetanos, son instrumentos cantores de sanación que cuando encuentran un bloqueo de energía enmudecen; sus sonidos se basan en los metales que los que están hechos.
Con diferentes tamaños, grosores, adornos hechos en repujado con mantras, así los presentó Elodia Bernarda Cancino González, en una demostración especial para amhgo MEDIA.
La terapeuta especialista en esta técnica dio una sesión a mujeres en Tulancingo, en la que incluso pudo detectar algunas enfermedades de las participantes.
Este método alternativo es originario de la región del Himalaya, principalmente de Nepal e India, que se utilizaban históricamente, como recipientes domésticos, cuencos de limosna o para ofrendas, popularizándose en Occidente a través de refugiados tibetanos tras la ocupación china de 1959.
Un artículo escrito por Guy Beider dice que: Un error común es creer que los cuencos tibetanos del Himalaya están hechos de una aleación especial de “siete metales sagrados”.
Este es un falso mito que se ha perpetuado en Internet. Mucha gente cree en los siete mitos del metal. Sin embargo, no hay nada de cierto en ello.
Los cuencos cantores nunca se fabricaron con siete metales. Al probar cientos de cuencos, nunca encontramos los metales míticos.
Sólo hemos encontrado campana de metal de bronce o la alternativa barata de latón.Una creencia sostiene que la complejidad de los tonos se crea mediante una mezcla de varios metales.
Según una de las explicaciones que promueven el mito de los siete metales, es que cada elemento de la mezcla aporta una frecuencia diferente, por eso los cuencos tibetanos suenan tan bonitos.
Además, cada uno de los siete metales representa un planeta: Hierro (Marte), Cobre (Venus), Estaño (Júpiter), Oro (Sol), Plata (Luna), Mercurio (Mercurio) y Plomo (Saturno).”

