- EDICIÓN 111
Por Astillas
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Pobladores de Jagüey en Nopala iban a sostener una mesa de trabajo con la alcaldesa Diana Moreno para aclarar la construcción de una autopista de 96 kilómetros que atravesará esta comunidad; sin embargo, nunca llegó. La comunidad aseguró no estar contra el crecimiento, pero seguimos en este círculo vicioso de no informar de manera puntual a los pobladores de los proyectos y al final no se llevan a cabo. ¿Quién debería de atender esto? Porque ya van dos cancelaciones por lo mismo.
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¿Cuándo veremos una sesión solemne en Cardonal? Al parecer, nunca. Siempre que vemos algo de estas sesiones es golpeteo entre los regidores y la alcaldesa Karla Cerroblanco. Ojalá haya compostura y verdadero dialogo entre las partes involucradas por que los ciudadanos no quieren saber que se dicen, si no lo que están haciendo por el municipio. Se viene una inversión histórica para impulsar el turismo…ojalá no sea carta abierta a más confrontaciones.
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En Huasca parece que para conseguir audiencia primero hay que sacar las pancartas. Los policías reclaman uniformes, patrullas, alimentación y mejores salarios, mientras el gobierno de Luis Felipe Lugo Salinas promete “revisar” el tema. Eso sí, también queda pendiente que la corporación responda a las críticas ciudadanas sobre su desempeño: mejores condiciones deben ir acompañadas de un mejor servicio.
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Otro alcalde que no la está pasando bien es el de San Salvador Norberto Martínez Cruz, quien tuvo que ser sacado a la fuerza de su propia presidencia por habitantes de la comunidad de La Flor, perteneciente a Xuchitlán. Este episodio se hubiera evitado con resultados, pero bien dicen que el hubiera no existe y el hartazgo social rebasó al edil. Ahora quedará este bochornoso episodio en su administración.
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En los jales de Campestre, Mineral de la Reforma, vecinos denuncian que todos los días llegan vehículos para tirar basura, quemar desechos e incluso, sin vergüenza alguna, ¡abandonar perros! Aunque el municipio realiza jornadas de limpieza, el lugar vuelve a convertirse en tiradero. El problema no es solo de vigilancia, también es de quienes siguen actuando como si ensuciar espacios ajenos no tuviera consecuencias.
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