Águilas Errantes viven ruta entre hongos, manzanas y tradición en Acaxochitlán

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  • El grupo de Cuautepec recorrió senderos, cerros y comunidades durante la Feria del Hongo y la Manzana.

Por: Catalina Martínez

Las Águilas Errantes de Cuautepec, lo volvieron hacer, ahora ofreciendo además de una interesante caminata, convivieron en una de las ferias de Acaxochitlán.

El guía Saúl Arteaga nos lleva a esa actividad, mencionando lugares de los que poco se sabe y adentrándose a las profundas tradiciones de ese pueblo originario: “Esta semana vivimos una experiencia que, sin duda, llevaremos en el corazón; tuvimos la oportunidad de visitar la “Feria del Hongo y la Manzana en Acaxochitlán”, una celebración llena de naturaleza, tradición, sabores y, sobre todo, gente maravillosa.

Nos alegró muchísimo encontrarnos con otros grupos y guías provenientes de Pachuca, Huauchinango y diferentes lugares de la región; ver a tantas personas compartiendo el mismo objetivo nos recuerda que somos muchos quienes disfrutamos de caminar, conocer nuestros bosques y aprender de ellos.

Nuestra aventura comenzó en el centro de Acaxochitlán, desde donde descendimos hacia los manantiales y senderos ancestrales.

Durante el recorrido pudimos disfrutar de las manzanas de la región y detenernos a contemplar la enorme diversidad de hongos que aparece entre el bosque.

Pero la travesía no terminó ahí.

Hicimos cumbre en los cerros de Calcogio y Cuauhtlapehualco, para finalmente llegar al cerro Coyotera, en la comunidad de Chimalapa.

Fue ahí donde vivimos uno de los momentos más especiales de la jornada.

La comunidad nos abrió las puertas y nos invitó a compartir la comida de su fiesta patronal, como parte de la mayordomía que correspondía ese día. Tuvimos la oportunidad de conocer un poco más sobre esta hermosa tradición: durante la celebración, distintas familias participan como anfitrionas y se encargan de recibir a quienes llegan a compartir la fiesta.

Y la hospitalidad no terminó con la comida.

La familia que tendría a su cargo la celebración del día siguiente nos invitó incluso a quedarnos a dormir para poder disfrutar desde temprano la presentación de los xochimapales, una tradición que forma parte de las expresiones culturales y religiosas de la comunidad.

Agradecimos profundamente la invitación. Aunque finalmente continuamos nuestro camino, ese gesto nos dejó una enorme enseñanza.

Porque cuando una comunidad comparte su mesa, su casa, sus tradiciones y su tiempo con quienes llegan de fuera, no solamente está ofreciendo hospitalidad. Está compartiendo una parte de su identidad.

Estas fiestas son también espacios para pedir buenas cosechas, agradecer, fortalecer la unión entre las familias y mantener viva la relación con sus tradiciones y creencias.

Y ahí entendimos nuevamente por qué hacemos lo que hacemos en Águilas Errantes. No queremos solamente caminar por los bosques; queremos conocer a las personas que los habitan, escuchar sus historias, aprender de sus conocimientos y aportar, aunque sea un poco, a las comunidades que nos reciben.

Gracias, gente hermosa de Acaxochitlán por sus sonrisas, por la comida, por sus historias y por esa enorme muestra de humildad y hospitalidad.

Nos llevamos paisajes en las fotografías, hongos en la memoria, manzanas en el camino y, sobre todo, el recuerdo de una comunidad que nos hizo sentir como en casa”.

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