- Pausa en el conflicto busca abrir diálogo, pero continúan tensiones y ataques en la región, con incertidumbre sobre su alcance real.
Por Redacción
Estados Unidos, Irán e Israel entraron en una tregua de dos semanas anunciada entre el 7 y 8 de abril, en medio de un conflicto que escaló durante las últimas seis semanas y que ha dejado miles de muertos, desplazamientos y severas afectaciones en la región.
La pausa fue impulsada por una mediación de Pakistán y abrió la puerta a conversaciones de paz, aunque con múltiples dudas sobre su alcance real.
De acuerdo con reportes internacionales, el acuerdo está ligado a la reapertura del estrecho de Ormuz, paso clave para el comercio mundial de petróleo y gas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que suspendió durante dos semanas los bombardeos contra Irán, mientras Teherán dijo que acudirá con cautela a las negociaciones por la desconfianza acumulada tras los ataques recientes.
Sin embargo, la aparente desescalada no ha significado una paz plena en Medio Oriente. Associated Press y Reuters reportaron que continuaron ataques y tensiones en distintos frentes, especialmente en Líbano, donde Israel sostuvo que esa tregua no aplica automáticamente a sus operaciones contra Hezbolá.
Esa situación exhibe que el cese al fuego es, por ahora, limitado y altamente inestable.
El acuerdo también provocó reacciones internacionales. La ONU, el papa León y varios gobiernos expresaron respaldo a la tregua y pidieron que se traduzca en negociaciones serias para una salida duradera.
A la par, los mercados energéticos reaccionaron con alivio inicial, aunque persiste la incertidumbre sobre si el flujo normal de petróleo y gas podrá restablecerse pronto.

