- Habitantes reconstruyeron alfombras y mantuvieron viva la tradición.
Por: Catalina Martínez
La lluvia no se llevó el arte, más bien reafirmó la fe de los habitantes de Acaxochitlán y la magia de este pueblo, al lograr una procesión para la historia, de su “Señor del colateral” en el máximo festejo de su día, el pasado lunes 11 de mayo, que precisamente a las 19:00 horas cuando inició, paró de caer agua del cielo.
El clima se complicó, aunque desde la mañana, como cada año, docenas de familias se pusieron a elaborar los bellos y coloridos tapetes, sin embargo, en unas cuantas horas cayó un fuerte aguacero, que hizo que el agua corriera por las calles y se esfumaran esos trabajos.
El cronista vitalicio Arturo Castelán Zacatenco, habló de que la lluvia ha estado presente en ese acontecimiento, más no como esta vez: “en otras ocasiones la lluvia es por la noche, ahora fue todo el día; lo que se ha hecho es que se cubre al cristo, se ha metido a una casa o se ha cortado la procesión en muy pocas ocasiones, se ha cancelado solo por la pandemia del Covid 19 y la de la influenza”, se hablaba que no se iba desarrollar la de este lunes.
Esa figura está hecha en pasta de caña, es muy delicada, por lo que se debe de proteger, dice su también restaurador Castelán Zacatenco.



Una de las peticiones principalmente con el andar del Señor del Colateral, por las calles del centro de Acaxochitlán el 11 de mayo, precisamente son las lluvias para tener buenas cosechas: “el que se hallan destruidos las alfombras no es algo que enojó o entristeció a las personas”.
Con voz quebrada por el llanto: “fue impresionante el esfuerzo que volvieron hacer para elaborar las alfombra en minutos para el paso del cristo, no decayó el ánimo, fue muy emotivo, los mensajes que pusieron son una prueba, les salieron del corazón, del sentir esta vivencia, de la lluvia, que sí salió el cristo, fue hermoso ver el ánimo de la gente”.
Como si se tratara de un milagro a las 19:00 horas dejo de llover y el Señor del Colateral inicio su recorrido ante esos claros actos de fe de un pueblo mágico, originario, orgulloso de sus costumbres de herencia milenaria, que les ha dado identidad y proyección mundial, demostrando una vez más de que están hechos.

