- El proyecto contempla retirar el pavimento deteriorado y construir una nueva superficie de concreto hidráulico de 15 centímetros de espesor.
Por: Sandra Salazar
Durante mucho tiempo, salir de casa implicaba una decisión: avanzar despacio para no caer en un bache o buscar una ruta alterna. Para quienes viven sobre el puerto progreso, en el fraccionamiento el Palmar, los hoyos dejaron de ser un problema ocasional y se convirtieron en parte de la rutina.
Cada temporada de lluvias la historia se repetía. El agua ocultaba los desperfectos del pavimento, los automovilistas reducían la velocidad para evitar daños en la suspensión y los peatones caminaban con cuidado para no tropezar. Con el paso de los años, la vialidad terminó prácticamente intransitable.
Hoy el panorama es diferente. El asfalto desapareció y, en su lugar, hay excavadoras, zanjas profundas y montículos de tierra. Las molestias continúan, pero ahora tienen un propósito: reconstruir por completo una calle que durante años fue motivo de quejas entre los vecinos.
Aunque el acceso a viviendas y edificios se ha complicado, quienes habitan la zona esperan que esta vez la intervención no sea un simple bacheo, sino una solución definitiva para una vialidad que ya no soportaba más reparaciones temporales.
La rehabilitación forma parte de una obra contratada por la Secretaría de Infraestructura Pública y Desarrollo Urbano Sostenible (SIPDUS), que destinó 5 millones 587 mil 683.94 pesos, antes del IVA, para renovar esta calle mediante licitación pública.


El proyecto contempla retirar el pavimento deteriorado y construir una nueva superficie de concreto hidráulico de 15 centímetros de espesor, además de rehabilitar la red de drenaje, mejorar la base de la vialidad, colocar piezas especiales de hierro fundido y renovar el señalamiento horizontal para ofrecer mayor seguridad a peatones y automovilistas.
La empresa responsable contará con 154 días naturales para concluir los trabajos. Durante ese tiempo, los habitantes deberán seguir conviviendo con el polvo, los cierres parciales y la maquinaria pesada.
Para los vecinos de Puerto Progreso, la obra representa más que una calle en reparación. Es la posibilidad de dejar atrás años de recorrer una vialidad deteriorada y recuperar un camino que, por mucho tiempo, fue sinónimo de baches, tráfico lento y daños a los vehículos. Ahora, entre tierra y concreto, esperan que el resultado esté a la altura de una espera que consideran demasiado larga.

