- El Monitor de Sequía reportó zonas anormalmente secas en 11 municipios, pese a las lluvias registradas durante julio.
Por Redacción
Hidalgo volvió a presentar condiciones anormalmente secas en parte de su territorio, luego de que al cierre de junio los 84 municipios se encontraban libres de afectaciones relacionadas con la falta de humedad.
De acuerdo con el Monitor de Sequía en México, elaborado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), al corte del 15 de julio fueron identificadas 11 demarcaciones dentro de la clasificación D0, denominada “anormalmente seco”.
Los municipios que presentan esta condición son Ajacuba, Chapantongo, Chapulhuacán, Huichapan, Jacala de Ledezma, La Misión, Nopala de Villagrán, Pisaflores, Tecozautla, Tepehuacán de Guerrero y Tlahuiltepa.
Las afectaciones se concentran principalmente en municipios del poniente, la Sierra Gorda y otras zonas del norte de Hidalgo, donde la distribución de las precipitaciones habría sido menor o irregular durante la primera mitad del mes.
MENOS LLUVIAS DURANTE PRIMERA QUINCENA
El reporte federal señala que, aunque el monzón mexicano, los canales de baja presión, las circulaciones ciclónicas y seis ondas tropicales provocaron precipitaciones superiores al promedio en diferentes regiones del país, otras zonas del centro, oriente y sur registraron lluvias por debajo de sus valores habituales.
Esta distribución irregular favoreció la reaparición de áreas anormalmente secas en Hidalgo, entidad que apenas el 30 de junio había quedado completamente fuera de las clasificaciones del Monitor de Sequía.
TODAVÍA NO SE CONSIDERA SEQUÍA FORMAL
La Conagua establece que la condición D0 no constituye propiamente un grado de sequía, sino una etapa de transición que puede aparecer cuando una región comienza a experimentar falta de humedad o cuando todavía no logra recuperarse completamente después de un periodo seco.
Sin embargo, su presencia funciona como una señal preventiva. Cuando ocurre al inicio de un periodo seco puede retrasar las siembras, afectar el desarrollo de cultivos y pastizales y elevar el riesgo de incendios; si las condiciones persisten, también podrían disminuir la disponibilidad de agua para actividades agrícolas, ganaderas y consumo humano.

