- La marca mexicana recibió el primer lugar como Franquiciado del Año en los premios FIAF 2026, realizados en São Paulo, Brasil.
Por: Redacción
Pasteko obtuvo el primer lugar como Franquiciado del Año en los premios internacionales FIAF 2026, realizados el pasado 8 de mayo en São Paulo, Brasil, reconocimiento que destaca su modelo de negocio, expansión y consolidación dentro del sector de franquicias.
La marca agradeció a la Asociación Mexicana de Franquicias y a la Federación Iberoamericana de Franquicias por el reconocimiento, al señalar que representar a México junto con otras empresas nacionales es motivo de orgullo y refleja “lo bien hecho en México”.
La Asociación Mexicana de Franquicias también felicitó a Pasteko por este logro, al destacar el trabajo, visión y compromiso que han permitido a la marca sobresalir en nuevos mercados.
EMPRESA EN EXPANSIÓN
El reconocimiento llega en un momento de expansión para la empresa, que cuenta con más de 160 unidades operativas y una capacidad de producción cercana a 50 mil piezas diarias, resultado de la estandarización de procesos, inversión en infraestructura y controles de calidad.
Pasteko tiene su origen en la identificación de una oportunidad de mercado vinculada con Pachuca y el consumo de pastes, producto asociado a la migración minera británica del siglo XIX.
A partir de esa relación cultural y gastronómica, la marca desarrolló un modelo capaz de llevar un alimento regional a una escala nacional.
Actualmente, la empresa opera bajo un sistema centralizado de producción, con cadenas de frío, control de inocuidad y estandarización de ingredientes para garantizar calidad y consistencia en cada punto de venta.
Además de Pasteko, otras marcas mexicanas fueron reconocidas en los premios FIAF 2026, entre ellas KidZania México, Feher Consulting, Todo para sus Pies, Churrería Porfirio y The Cool and Fun Company, lo que fue calificado por la Asociación Mexicana de Franquicias como una muestra del avance del talento mexicano en el sector.
Con este premio, Pasteko se consolida como un ejemplo de cómo un producto tradicional puede transformarse en un modelo empresarial competitivo, sin perder identidad ni calidad.

