Miles de sueños en una misma dirección

Date:

ECO DE LA MAÑANA

Por Azucena Ponce Figueroa

Vivimos un tiempo en la que las redes sociales concentran buena parte de la atención pública, parece que el éxito se mide únicamente por la popularidad, los likes, la gratificación instantánea y la exposición, ayer me resultó tan optimista descubrir que miles de jóvenes siguen apostando por la preparación, el conocimiento y el desarrollo profesional. No porque una ruta sea mejor que otra, sino porque cada proyecto de vida merece respeto y cada anhelo encuentra caminos distintos para construirse. Lo que me quedó muy claro es que el examen de admisión de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), continúa ocupando un lugar importante en las aspiraciones de las nuevas generaciones.

Lo confirmé el día de ayer por la mañana, cuando tuve que dirigirme hacia una de las zonas donde convergen diversas instituciones educativas de nivel medio superior y superior. Conforme me acercaba, el tránsito comenzó a volverse más lento de lo habitual. Cientos de vehículos ya estacionados desde quién sabe qué hora y otros que seguían llegando mientras el reloj avanzaba. Vi a muchos jóvenes bajar apresuradamente de taxis y autobuses para continuar a pie porque el tráfico ya no les permitía avanzar. Un recorrido que normalmente toma minutos parecía interminable.

Nadie cedía el paso, todos teníamos prisa por avanzar unos cuantos metros más. Sin embargo, mientras observaba con atención, comprendí que había una explicación perfectamente entendible. Dentro de esos vehículos viajaban familias enteras acompañando uno de los momentos más importantes en la vida de sus hijos. Los minutos contaban, los nervios aumentaban y cada segundo parecía decisivo.

Dejé de ver únicamente tráfico y comencé a ver sueños, atrás de cada uno de esos aspirantes existe una historia distinta. Algunos continuarán una tradición construida por padres y abuelos, otros están a punto de convertirse en los primeros profesionistas de su hogar. Habrá quien haya tendido la suerte de contar con todas las herramientas necesarias para prepararse; otros tantos debieron abrirse camino entre limitaciones económicas, largas distancias o circunstancias complejas. Sin embargo, todos compartían algo en común: la esperanza de alcanzar un objetivo por el que han trabajado durante mucho tiempo.

La opinión generalizada y creo equivocada es que, los jóvenes ya no tienen claro lo que quieren o que viven distraídos por las tendencias pasajeras. Sin embargo, la escena que observé contaba algo completamente diferente. Miles de estudiantes levantándose temprano, preparándose durante meses para una evaluación importante, enfrentando la incertidumbre propia de un proceso competitivo y apostando por su formación profesional. Lejos de la imagen que muchas veces se construye sobre ellos, encontré una generación que sigue creyendo en el valor del esfuerzo, respiré feliz, porque me resultó muy esperanzador.

Y si bien el examen era para ellos, había algo igualmente conmovedor en quienes los acompañaban. Los padres permanecían atentos, algunos esperando dentro de sus automóviles, otros caminando cerca de los accesos o buscando un lugar desde donde observar a la distancia. En sus rostros había mezcla la preocupación, los nervios y la ilusión y muchísimo orgullo y no es para menos. Porque cuando un hijo persigue una meta, la familia también recorre el camino.

Nadie presenta un examen de esta naturaleza únicamente con los conocimientos acumulados en los últimos meses. Detrás de ese momento existen años de sacrificios silenciosos. Existen madres y padres que hicieron ajustes en la economía para cubrir materiales, transporte o colegiaturas; existen jóvenes que estudiaron mientras enfrentaban dificultades personales; que apostaron por seguir sus estudios incluso cuando el panorama parecía incierto. Por eso, aunque la evaluación dura apenas unas horas, la historia que lo respalda comenzó mucho tiempo atrás.

Cuando conozcan los resultados, habrá quienes celebren y quienes tengan que replantear su ruta. Así ocurre en la vida. Sin embargo, reducir esta experiencia a una lista de aceptados y no aceptados sería injusto. Lo verdaderamente valioso es reconocer que miles de jóvenes decidieron intentarlo, que se atrevieron a perseguir sus aspiraciones y que encontraron en la esta institución una posibilidad para construir su futuro.

Mientras avanzaba lentamente entendí que no estaba en medio del caos vial. Lo que pude ver fue una manifestación colectiva de ilusión, miles de proyectos de vida avanzando en una misma dirección. Estaba frente a los profesionistas del mañana: médicos, ingenieros, docentes, abogados, arquitectos o investigadores. La escena también me recordó los años en que tuve la oportunidad de colaborar en el ámbito universitario y ser testigo de la emoción con la que muchos jóvenes daban sus primeros pasos hacia una formación profesional. Desde la organización de espacios para recibir a nuevos estudiantes hasta la satisfacción de verlos concluir esa etapa, comprendí una y otra vez el enorme poder transformador de la educación. Quizá por eso la mañana de ayer despertó en mí una inevitable nostalgia. Porque pocas imágenes resultan tan reconfortantes como ver a una generación que sigue creyendo que prepararse, esforzarse y perseguir sus metas vale la pena. ¡Éxito para todos!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Share post:

Subscribe

spot_imgspot_img

Popular

More like this
Related

Realizan queja formal por helipuerto supuestamente clandestino en Pachuca 

La solicitud ha sido turnada para su obtención y...

El PRI no volverá a gobernar Hidalgo, dice Morena 

Los triunfos priistas en el estado del norte se...

Hay garantía contra bacheo defectuoso en Pachuca: alcaldía

Parte de la garantía es que se mantenga en...

Surgen nombres para competir por la alcaldía de Pachuca 

En la competencia también podría aparecer el actual alcalde...