- Señalamientos apuntan a una escasa participación ciudadana y a la presencia mayoritaria de personal municipal en actos oficiales.
Por Redacción
Se podría decir que en Tulancingo se vive el síndrome de las sillas vacías, en los eventos que desarrolla el gobierno local, en los que para tener aforo, funcionarios y empleados deben asistir obligatoriamente.
Lo anterior, se comenta, es el resultado de la poca importancia que la presidenta municipal Lorena García Cázares da a que sea la población quien se entere oportunamente y sea parte de las actividades, las que al parecer sólo se hacen para cumplir con “la foto testigo” y justificar los gastos administrativos.
Uno de los ejemplos fue en esta semana, cuando en el foro del Centro Cultural Ricardo Garibay presentaron un programa en la celebración del “Día Mundial de la Abeja”, donde se pudo ver poca asistencia y entre el público lucían los chalecos guindas que usa personal de la presidencia municipal.
Aunque lo anterior sucede en la mayoría de actos culturales, deportivos, políticos o de fechas conmemorativos, de los cuales, se dice que solo se enteran en la “casa de la alcaldesa”.

