- REY ENIGMA
Por: Luis Fernando Reyes
El Paquete Económico 2027 llegará con una presión difícil de ocultar: el gobierno quiere reducir el déficit, contener la deuda, mantener los programas sociales, sostener a Pemex y, al mismo tiempo, impulsar inversión y crecimiento. El problema es que los recursos no alcanzan para todo sin hacer ajustes importantes.
Los primeros datos conocidos apuntan a una apuesta por un mayor crecimiento económico y una reducción del gasto en términos reales. Ahí está uno de los principales riesgos. Si la economía crece menos de lo previsto, también caerá la recaudación esperada y el margen para cumplir las metas fiscales será todavía menor.
Además, hay gastos que prácticamente no se pueden tocar: pensiones, intereses de la deuda, participaciones a estados y diversos compromisos sociales. Por eso existe el riesgo de que el ajuste termine recayendo en infraestructura, mantenimiento y obra pública, precisamente áreas que podrían ayudar a generar mayor crecimiento.
Pemex continúa siendo otro foco de presión, mientras la deuda pública difícilmente bajará de manera significativa. Más que reducirla, el reto parece ser evitar que siga creciendo a un ritmo que termine comprometiendo las finanzas públicas.
Por eso, la presentación del paquete definitivo será mucho más que un trámite presupuestal. Habrá que revisar si Hacienda mantiene sus previsiones de crecimiento, cuánto pretende reducir realmente el déficit, qué ocurrirá con la inversión pública y cuánto dinero requerirán Pemex y los programas sociales.
Las cifras finales dirán si estamos frente a un presupuesto que enfrenta los problemas fiscales de fondo o ante uno que simplemente logra cuadrar las cuentas por otro año.
La expectativa está puesta en una pregunta sencilla, pero incómoda: si el dinero no alcanza para todo, ¿qué será lo primero que el gobierno decida sacrificar?

