Rescatan historia de bomberos voluntarios de Tulancingo en un libro

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  • José Alejandro Álvarez Torres documentó más de 80 años de memoria, testimonios e imágenes de quienes sirvieron sin recibir reconocimiento.

Por: Catalina Martínez

José Alejandro Álvarez Torres originario de Tulancingo, nacido un 26 de febrero de 1963 es el autor del libro “Historia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tulancingo- Memoria y Testimonio de 1900 a 1983”, una huella importante en el municipio; visibilizando por primera vez a quienes hicieron una labor altruista, salvaguardando vidas, que no ha sido reconocida por las autoridades, ni han recibido homenaje alguno.

SU HISTORIA

Su maestro de secundaria Javier Téllez Girón vivía a la vuelta de la calle Corregidora donde se ubicaba la estación de Bomberos, tenía una cachorrita de raza San Bernardo llamada Ragazzina a quien Ale sacaba a pasear, quien lo acercó a esa fascinante vida de voluntariado en favor de la ciudadanía.

“Creció muy rápido, la dono a bomberos, me dijo que podía seguir viéndola y me llevó a presentar al mayor Adolfo Ortega, platicaba con él, me enseñaba sus fotos ahí descubrí en una a mí abuelo Samuel Torres León quien fue integrante del patronato junto con los señores Oscar Bitar y José Campos”, tenía 16 años en 1979.

Desde su casa se veían los dormitorios del cuartel, se oía la sirena fuerte y claro cuando había un llamado de emergencia, salía corriendo atrás de su vecino Adolfo a quien luego le preguntó que necesitaba para ser bombero.

“Me dijo que fuera en las noches que daban academia y luego hacían ejercicios en el patio y que si me gustaba el ambiente era bienvenido, dos años asistí, si había servicio llegaba y me hacía cargo del radio en la famosa estación palomar”.

En 1981 hubo un llamado nocturno, su papá lo llevó, fue el incendio de los parasoles de la tienda El Paje: “llegue y me dijo el comandante Adolfo, súbete al camión nos fuimos en sentido contrario por Manuel Fernando Soto, eran las 11 de la noche, mucha adrenalina, apagaron el fuego y en una de esa voltearon el chorro de agua y ahí me bautizaron, ya era mayor de edad, para el 22 de agosto de ese año me dieron la bienvenida”.

No tiene cuenta de cuantos servicios cubrió; Alejandro, salió de ese voluntariado al ausentarse dos meses por enfermedad y cuando los bomberos dejaron de ser voluntarios e iniciaron su etapa de paga como servidores públicos a cargo del municipio.

Bombero voluntario de corazón, al tener su página personal de Facebook, no encontraba fotos suyas de su paso por esa corporación: “un día platicando con el comandante Adolfo Ortega le dije que, si tenía alguna imagen mía, me respondió que muchas y me las trajo, un paquete, entonces le dije si abríamos una página de los bomberos, lo hicimos, fueron 25 fotografías en una semana teníamos 300 seguidores”.

Fueron precisamente los hijos de Mayor Adolfo Ortega Sánchez, Blanca, Antonio y Agustín quienes siguieron aportando testimonios en imagen, más de 200, además de orientarlo respecto a quienes eran los importantes personajes que salían en ellas; en el 2014, en ese mismo año organizo la primera reunión de quienes fueron tragahumo voluntarios.

“Relacioné épocas, nombres y etapas, con toda esa información, fui preguntando a más familiares, a quienes integraron el heroico, llegaron más, las separé cronológicamente, me empezó a gustar yo ya estaba escribiendo mi libro, de mis vivencias”.

Alejandro buscó quien lo orientara, así descubrió que los bomberos voluntarios empezaron con: “primero combatían el fuego a cubetazos, luego ya con bombitas, después con cañón, lanchas, equipo de buceo, camiones y equipos más modernos de protección personal con respiración autónoma, una evolución requerida con el paso del tiempo”.

También recopiló documentos como de donaciones, credenciales oficiales, con todo ese material, le empezó a dar orden, más investigación y detallas observaciones, comparando fechas para saber desde los fundadores, un trabajo único de Alejandro Álvarez, que además cuenta a detalle, en una labor de más de 10 años.

Existe solo una tesis dedicada a uno de los voluntarios, hecha por una de sus nietas.

“Fueron desveladas hasta las tres de la madrugada porque a mi nadie me enseñó a manejar la computadora, tenía que centrar la foto, me quedaban más grandes, otras chicas, se me corría los textos”; el diseño también es de su autoría.

Así nació la primera edición (promete una segunda) del libro “Historia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tulancingo- Memoria y Testimonio de 1900 a 1983”, en el 2025, que cuenta esta importante historia de Tulancingo que tenía el lema “Abnegación, honor y sacrificio”, de quienes fueron los héroes con casco, capote y botas, que nunca pidieron recompensa.

En unas semanas se podrá adquirir, esta obra histórica, el dinero por la venta lleva una noble causa.

“Los últimos mohicanos”, como les dice Ale a quienes están vivos, se reunirán, este sábado 15 de agosto, como desde el 2014, para recordar sus historias, además anunciará y darán las primeras firmas a la Fundación Mayor Adolfo Ortega Sánchez, una asociación civil creada para apoyar a quienes dieron mucho sin recibir nada a cambio.

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